HISTO RIA      

La arquitectura en la ciudad de Buenos Aires - Contexto histórico

La arquitectura de la ciudad de Buenos Aires fue precaria en sus inicios y quedan muy pocos testigos de ella debido a las técnicas y materiales utilizados: barro, paja y caña, que fueron reemplazados por el ladrillo y la teja durante el siglo XVII.  En consecuencia las construcciones coloniales que hoy encontramos en Buenos Aires corresponden al siglo XVIII, momento en el cual fue designada capital del Virreinato del Río de la Plata, coincidiendo con la construcción del nuevo fuerte y de las primeras iglesias. Las primeras viviendas de dos plantas surgieron a fines del siglo XVIII y se las denominó “altos”, una de las más conocidas de la época fue la de los Escalada en Hipólito Yrigoyen y Defensa.

Desde fines del siglo XIX se impone en nuestro país y especialmente en Buenos Aires una arquitectura del Liberalismo que puso de manifiesto los cambios que se estaban dando en la esfera política, económica, social y las visiones que se tenían del mundo en ese momento.
En el marco político, luego del Presidente Avellaneda asumió el general Julio A. Roca quien durante su mandato siguió los esquemas liberales imperantes en Europa, completó la reorganización política del país, definió políticas económicas y fomentó la inmigración europea considerando:

  • La necesidad de integración de la Argentina al Mercado Europeo.
  • Las necesidades de Argentina y Europa.
  • La necesidad de conseguir mano de obra, para el sector agropecuario.
  • Lograr que la Argentina tuviera ciudades modernas y bien estructuradas.

Durante la presidencia de Miguel Juárez Celman (1886-1890), se construyeron gran cantidad de edificios públicos y puertos paralelamente con un próspero comercio, se acrecentaron los tendidos férreos y llegaron al país más de 26000 inmigrantes. Posteriormente asumió la presidencia Carlos Pellegrini (1890-1892), quien concluyó el período de Juárez Celman y reorganizó nuestra economía.

En el contexto social, como se mencionó precedentemente es la época de las grandes olas inmigratorias donde los italianos seguidos por los españoles eran lo más numerosos, lo que dio como consecuencia un aumento significativo de población, ya que en treinta años llegaron a nuestro país 3.300.000 inmigrantes. Debido a la gran ola inmigratoria principalmente italiana, es su arquitectura la que se afianza con más fuerza, como veremos más adelante.  Estos nuevos habitantes conformaron una clase social diferente de la de los terratenientes; quienes por las fructíferas exportaciones lograron generar grandes fortunas e imponer sus nuevos gustos estéticos y continuar de este modo con el rechazo a lo colonial. Se realizó un diseño urbano que marcaba claramente el estilo europeo de esta región como parte esencial del proyecto de la clase gobernante de la época, según se mencionó en  “La Arquitectura del Liberalismo en la Argentina”.

Esos nuevos gustos se ven claramente representados en la arquitectura ecléctica de edificios públicos, sus lujosas residencias urbanas y los cascos de sus estancias, parques y monumentos que dieron una nueva imagen a la ciudad para los cuales eligieron modelos de la civilización europea que fueron proyectados por reconocidos arquitectos y constructores europeos y con mano de obra y artesanos inmigrantes. Es en ese momento cuando algo nuevo y diferente como el neoclasicismo se transforma en una de las caras más significativas de la arquitectura.

Algo para destacar es que los arquitectos contratados en esa época poseían una excelente capacitación, lo que se manifiesta tanto en la técnica como en el proyecto, y por eso podían responder eficientemente para construir de acuerdo a la demanda de sus clientes en cualquiera de los estilos solicitados. También hay que citar que la próspera economía del país hacía factible la importación de materiales exclusivos y lujosos; algo que podemos apreciar en la actualidad por haber resistido el paso del tiempo.

En síntesis, a través del liberalismo se instala el gusto por el academicismo, movimiento que nos habla directamente de los sistemas de L' École des Beaux Arts de París cuyas obras se caracterizan por la armonía, la marcha y la simetría, como asimismo por un interés particular por imágenes del renacimiento y del barroco italiano; y por la utilización de galerías, loggias y balaustradas.

Lo expresado anteriormente fundamenta que Buenos Aires es única, por ser una síntesis de estilos y tendencias llegada de obras de arquitectos ingleses, franceses, alemanes e italianos lo que dio como consecuencia una multiplicidad de modelos constructivos que marcaron el ecléctico perfil de esta ciudad.

 

La Avenida de Mayo

“En estas noches he podido observar mejor que nunca, que función importantísima ha venido a desempeñar la Av, de Mayo en la vida de la ciudad. Ella representa otra civilización y evoca la imagen de lo que verá el Buenos Aires del porvenir. Que contraste el desembocar a la avenida por una callejuela de edificios chatos, sin arquitectura y encontrarse de golpe transportado de la calle Suipacha o Piedras al Boulevard de los Italianos"
La Nación 17 y 18/2/1896

La apertura de la Avenida de Mayo significó el primer proyecto nacional dirigido exclusivamente a convertir a Buenos Aires en una ciudad competitiva a escala mundial y en el principal centro sociocultural de América Latina; fue el paso de la “gran aldea” a la ciudad.  Una ciudad cuya vida social se practicaba esencialmente en el ámbito  privado, dentro de los patios de la vivienda privada, o eventualmente en algunas plazas, único respiro en una ciudad asfixiada en la traza colonial; recibió con gratitud una obra tan imponente que redefiniría los espacios de interacción  y la apropiación de la calle como lugar de estar.

Vía de la mejor arquitectura, en ella anidaron opulentas residencias, magníficos hoteles, casas de rentas, cafés, edificios comerciales, teatros, sedes de diarios. También entraron al país varias innovaciones tecnológicas como, el primer ascensor, el primer subterráneo de América latina, el uso intensivo de estructuras metálicas para edificios de distintas funciones, etc. El uso de las estructuras metálicas permitiría un máximo aprovechamiento de las plantas bajas, permitiendo mayores luces interiores, grandes paños vidrios, con la consecuente flexibilidad de los espacios. De esta manera se realzaría el uso público de las mismas con locales y oficinas, siendo los bares y los pasajes la tipología más original de la avenida y la que más afianzaría el carácter de la misma.

 Centro cultural por excelencia, la avenida propicio varios lugares de encuentros para intelectuales y artistas, cuyo refugio solían ser los bares. Las famosas peñas, especialmente las del Tortoni, y la del hotel Castelar, albergaban a personajes tan ilustres como Alfonsina Storni, Benito Quinquela Martín, Marcelo T. De Alvear, Jorge Luis Borges, y en alguna ocasión a Federico García Lorca.           

"La similitud entre Avenida  de Mayo y los grandes boulevares parisinos se completaría de una manera singular hasta en la evolución de su popularidad. Ambos fueron, en su época, el centro de mayor prestigio de la ciudad, ambos vieron el capricho de la moda desplazarse lentamente hacia otros puntos y otras calles de la capital, y hoy han pasado a ocupar el rasgo borroso y un poco humilde de las solteronas que han abandonado los éxitos a sus hermanas casadas con brillantes partidos..."
Sud América vista por un Venezolano
Luis Roche – 1949

 

Edificio La Inmobiliaria

En el tramo final de la Avenida de Mayo se construyó el edificio La inmobiliaria conocida entonces como Palacio Heinlein, de impronta clasicista con sus loggias y esculturas, fue proyectado por el arquitecto Luis Broggi procedente del Tradate, se levanto entre las calles Pte. Luis Sáenz Peña y San José hacia 1910.  
La construcción del edificio fue realizada por la compañía de seguros de  “La Inmobiliaria” como aun puede leerse en el centro de la fachada. El espacio fue organizado con cuatro núcleos circulatorios verticales que, a su vez son los accesos a los departamentos en cinco pisos, y un sexto piso superior con terrazas y cuatro torres, dos en el centro del a fachada y dos en las esquinas rematadas por elaboradas cúpulas.

La empresa La Inmobiliaria, fundada en 1893, fue la primera compañía de seguros generales: vida, accidentes de trabajo, incendios, granizo, marítimo fluvial, cristales. Fue una de las empresas impulsadas por Antonio Devoto y un grupo de inmigrantes italianos que llegaron a ocupar lugares primordiales en la banca, el comercio y la industria como el Banco de Italia y Río de la Plata; la Compañía General de Fósforos; el Mercado de Frutos, entre otros. También realizaron contribuciones a la colonia italiana al formar parte de la Societá di Beneficenza Ospedale Italiano, entre otros.

 El impulso dado por las autoridades de La Inmobiliaria a los innumerables negocios, hizo que se convirtiera en una de las compañías más importantes dentro del mundo financiero. Poseía su casa central en la calle San Martín 235-53, una sucursal frente a la estación Palermo (FCBA al Pacífico) y otra situada frente a la en Plaza Congreso sobre la Avenida de Mayo.

Este edificio fue conocido originariamente como Palacio Heinlein por el nombre de la firma que ocupaba la planta baja, dedicada a la importación y venta de todo tipo de accesorios y artefactos sanitarios. El resto de la planta estaba ocupada por las oficinas de la compañía de seguros en el nivel del entrepiso, y departamentos de vivienda en los cinco pisos superiores. Es ejemplo de edificio construido con el fin de  “casa de renta”. Los departamentos se distribuyen en cuatro sectores con entrada independiente de a dos departamentos por planta en cada uno. Las unidades se plateaban con la recepción sobre el frente y los demás ambientes dispuestos según un eje perpendicular sobre el mismo.

En sus lineamientos estilísticos es de tendencia italianizante. Un conjunto homogéneo que respeta las normas constructivas permitidas de la mencionada avenida. Un eje de simetría enfatiza el cuerpo central, mientras que las proporciones de la fachada definen una ajustada escala a nivel de la planta baja y entrepiso, cuyas aberturas son acordes a los usos planteados. En el nivel intermedio se extiende una gran loggia materializada por arcos y columnas y balcón de hierro forjado, que como elemento de transición con el resto de la fachada. Del segundo al cuarto piso los niveles se enlazan verticalmente, pero el quinto piso se separa del resto mediante una galería de terminación horizontal. En el último piso aparecen estatuas que reproducen esculturas de Venus y Apolo, dando a este edificio tono clasicista dentro de un contexto ecléctico. Las esquinas rematadas por cupulines destacan la perspectiva de esta obra singular, remarcando las esquinas como sucede en otros edificios de la época en gran parte de Buenos Aires. El almohadillado refuerza la verticalidad del cuerpo central y los de las torres extremas equilibrando la horizontalidad del edificio.

 
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